Desde el primer correo hasta la entrega de las sillas y accesorios, el recorrido sigue un orden fijo. Lo contamos paso a paso para que sepas qué se pide, qué se decide y cuánto tiempo suele ocupar cada tramo antes de mover una sola pieza en la oficina.
Recibimos el pedido por correo o teléfono con el listado de puestos a equipar. Si la empresa lo necesita, coordinamos una visita para medir altura de mesas, ancho de pasillos y cantidad de puestos compartidos. De ahí sale un borrador con la mezcla de sillas ajustables, elevadores de monitor y reposapiés que corresponde a cada área.
Armamos la propuesta con modelos concretos: sillas con soporte lumbar graduable, elevadores de aluminio, reposapiés con inclinación regulable. Se revisan cantidades, colores de tapizado y tipo de ruedas según el piso. En esta etapa se ajusta lo que no encaja y se define qué queda para una segunda entrega.
Con el listado cerrado, se confirma el pedido y se reserva el stock en depósito. Verificamos herrajes, cilindros de gas y mecanismos de reclinación antes de despachar. Si hay piezas que requieren armado, se preparan embaladas por puesto para no mezclar componentes entre áreas.
El despacho se coordina con la empresa para evitar cruces con horarios de atención al público. En destino se arman las sillas, se calibra la altura del asiento y se regula el soporte lumbar según la contextura de cada persona. Los elevadores de monitor se instalan sobre el escritorio sin perforar la superficie.
Pasadas unas semanas, se puede pedir una revisión de regulaciones o sumar accesorios de escritorio que hayan quedado pendientes. También queda abierta la reposición de piezas de desgaste, como ruedas o apoyabrazos, para puestos con uso intensivo.
Si querés ver primero el catálogo completo de sillas y accesorios, podés revisar las soluciones de mobiliario corporativo o escribirnos desde la página de contacto para coordinar el levantamiento inicial.
El orden de trabajo que seguimos con cada empresa en Paraguay: desde la primera visita al puesto hasta la reposición de piezas. Sin pasos decorativos, con tiempos y entregables concretos.
Cada etapa deja algo verificable: un listado de puestos, una muestra física, un acta de entrega. Si una fase no cierra, la siguiente no empieza.
Recorremos las áreas con el responsable de facilities y medimos altura de escritorio, distancia al monitor y tipo de piso. De ahí sale un listado por sector con cantidad de sillas, elevadores y reposapiés necesarios. No trabajamos con estimaciones de plano.
Dejamos una silla con soporte lumbar regulable y un elevador de monitor en dos o tres puestos piloto durante varios días. La idea es que quienes los usan den su devolución antes de definir el modelo definitivo para el resto de la planta.
Con las observaciones del piloto definimos altura de gas, profundidad del asiento y tipo de ruedas según el piso de cada oficina. También cerramos el color de malla y estructura para que el mobiliario corporativo mantenga una línea visual coherente entre pisos.
Programamos la entrega por bloques de puestos para no frenar la operación. El armado se hace fuera del horario de mayor uso y cada silla queda regulada a la medida del usuario en el momento. Se firma un acta por sector con las piezas recibidas.
Mantenemos stock de cilindros, brazos y ruedas para los modelos entregados. Si una pieza falla, se reemplaza sin cambiar la silla completa. Cada seis meses revisamos el estado de los mecanismos de ajuste en los puestos de uso más intensivo.